Esto que empezó siendo como un diario, ha acabado siendo como todos ellos, que los escribes día a día, una vez por semana, hasta que ni te acuerdas de ellos. Hoy me apetece escribir. Me apetece escribir sobre ella, para ella.
Ella apareció en mi vida de repente, como el que menos se espera venir. Ella sabía de mi existencia, y yo de la suya, pero nunca habíamos hablado, hasta un día, cierto día que en dos horas este pequeño ser de sonrisa preciosa se convirtió en algo más que una simple cuenta en Twitter. Dos horas, no hicieron falta más. Ella me entendía, y yo a ella. Ella lo necesitaba mas que yo, necesitaba que alguien la escuchara, necesitaba explotar por el puto mundo en el que vive, que no es justo con ella.
Es valiente, como los mas grandes, como los mas fuertes. Lucha mas que todos vosotros juntos, y la admiro. La admiro muchísimo, porque es admirable lo que esta pequeña preciosidad hace por salir adelante.
Llora en soledad y le sonríe al mundo, pero llora, y eso es lo que me duele.
Quiero abrazarla, quiero llorar con ella si hace falta, pero no puedo, no puedo ver como el mundo va en su contra y estoy yo aquí y no puedo hacer nada. Así que hago lo que está en mi mano, intento que sonría, que muestre al mundo que no la va a hundir, porque ella puede con todo.
Pequeña Lyd, te quiero mucho. Mucho.
martes, 26 de junio de 2012
Lyd.
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