Ayer lo dije y hoy lo afirmo, hoy ha sido un gran día. Pero grandísimo. Inmenso, enorme. Perfecto.
Bueno, eso, que creo que os haceis una idea, ¿no? El día ha empezado en clase, como cualquier viernes que se precie, pero lo importante venía después, por la tarde. ¡IBA A CONOCER A TOSKO! En serio, increíble, genial, perfecto.
Había quedado a las cinco menos cuarto con Alba en Principe Pío, llegué quince minutos tarde, como a todos los sitios hoy, pero eso. A las cinco y cuarto ya estaba en el Starbucks con Ana y Laura, impacientes perdidas las cuatro, ¡ibamos a ver a Tosko! ¡A TOSKO! Bueno, después de un buen rato esperando a Jenny y sus amigas para ir a buscar la gorra que le ibamos a comprar nos fuimos nosotras solas, y entre unas cosas y otras nos dieron las seis, hora en la que habíamos quedado con él. Nos bajamos la Gran Vís corriendo como unas posesas, esquivando gente, y yo en mi mochila con la gorra que a los pocos minutos pasaría a ser de Tosko. Entre unas cosas y otras, Alba y yo dejamos a Ana y Laura detrás mientras seguimos corriendo y, cuando llevabamos media calle Princesa recorrida, nos dimos cuenta que nos lo habíamos pasado hace rato, y nos tocó volver. Y a la vuelta ahí estaba, AHÍ ESTABA ÉL, ¡TOSKO! "-Hola, soy Oksana. -Un placer. *dos besos*" Vale, yo ya había muerto en ese momento. Después de unas cuantas fotos, algunas firmitas, risas, y muchas sonrisas llegó la hora de despedirse. Los mejores diez minutos de mi vida. Sin duda.
La cosa no se quedó ahí. Alba y yo nos fuimos porque habíamos quedado con Jenni y Victor, y después con Suez, que le iba a conocer ese día. Yo mientras tanto gritaba, saltaba por la Gran Vía, la gente me miraba raro, pero bueno, me la traia floja, yo estaba feliz. Al final Suez vino antes, ya que Jenni y Victor se habían perdido los muy listos, y al cabo de un rato nos los encontramos ya por fin. Después de saltarle encima a Victor, que tenía muchas ganas de verle la verdad, nos fuimos a Sol, a sentarnos al McDonald's para no morir congelados al menos. Unas cuantas risas más, y para casa que nos fuimos.
Así que aquí estoy, sentada en el suelo de mi habitación con un dolor de pies increíble y una sonrisa de oreja a oreja.
viernes, 27 de enero de 2012
27 de enero. Recordar: siempre.
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