Hoy, para ser lunes, no estaba yo muy feliz. Si, es que, como ya dije, yo los lunes suelo estar muy feliz, soy especial.
Mis mañanas son monótonas, pero vamos, como las de todos, ya que aunque haya días mejores o días peores, siempre nuestras mañanas es ir a clase. Así que esa ha sido mi mañana, estar en clase. Cotilleos sobre el fin de semana, clase de informática con Amanda, recreos con Jenni, Clara y compañía, etc. Me he quedado una hora más en clase, por voluntad propia, porque los lunes a septima hay una especie de grupo de estudio, así que habrá que probar, tampoco pierdo nada. Salí de clase sobre las tres, me fui forever alone a casa, y llegué sobre las cuatro. Entre unas cosas y otras me dieron casi las seis, y nos fuimos mi mamá y yo a llevar a su amiga al aeropuerto, que se volvían ya hoy a Ucrania. Luego deprisa y corriendo nos volvimos que yo tenía baile, es decir, de los mejores momentos de la semana. En baile genial, como siempre, y al salir me quedé cotilleando un poquito con Jenni y Adriana, como siempre también. Monotonía divertida al fin y al cabo.
Hoy la verdad es que ha sido un día un poco plof, pero ya muy poco, cada vez estoy más feliz. Y más con lo que me ha animado Borja, que se han invertido nuestros papeles, hoy ha sido él el que animaba a Señora Optimismo.
Ah, y hoy mi mamá, mientras hablaba con su amiga ha dicho "yo, realmente no lo digo porque sea mi hija, pero es que mi hija es una de las mejores personas que conozco, muchos deberían aprender de ella." Se que me ve con ojos de madre, pero ni os imaginais lo bien que me sentó saber que piensa eso de mi.
Con él la verdad es que estoy mejor, o eso parece.
Y aquí finaliza mi lunes. Así que aquí estoy, metida en la cama, a punto de irme a dormir con un examen de literatura medieval mañana, del que no me se nada y con muchas ganas de fin de semana.
Mañana será otro día.
lunes, 30 de enero de 2012
Lunes.
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